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Cofradías y charangas despiden a la Sardina

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16125945La clausura oficial del Antroxu atrae a cientos de avilesinos al velatorio y entierro del icónico pez. Toda despedida, por temporal o breve que pueda ser, tiene un inevitable poso de melancolía. Es algo común a todo adiós, ya se diga a un familiar, a un amigo...

O a una fiesta. Ayer, tras cinco días en los que ni las lluvias torrenciales, ni los fuertes vientos pudieron arruinar su espíritu festivo, los avilesinos experimentaron esa sensación al despedirse del Antroxu. Fue por ello por lo que cientos de habitantes de la ciudad se sumaron al Velatorio y Entierro de la Sardina, la ya tradicional última manifestación de un Carnaval que ha tocado a su fin.

Ya desde las seis de la tarde la Cofradía de la Sardina Arenque de Llaranes interpretó los primeros compases de este emotivo adiós. Miembros del colectivo, vestidos de luto y arropados por vecinos del barrio y por curiosos de otras partes de la ciudad, procedieron a ejecutar el Desenclavo de la Sardina, que rápidamente fue trasladada al centro de Avilés; concretamente, a la Plaza del Carbayo, en Sabugo. Allí, el cortejo se unió a la emblemática Cofradía del Santo Entierro de la Sardina que, a lomos de una carroza decorada a modo de hoguera, tomó el mando de la situación y dio inicio al último acto del funeral del Antroxu.

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Ante una audiencia compuesta por más de un centenar de personas, los componentes de esta Cofradía leyeron el Testamento de la Sardina, la recopilación, con una intención cómica y reivindicativa a partes iguales, de todo cuando dicha figura lega a los avilesinos hasta el próximo Carnaval. A las lógicas referencias a los casos de corrupción Noos y Gürtel, o a la penuria económica que atraviesa el país, se sumaron otras mucho más cercanas a los oyentes, como la reciente partida de los padres franciscanos de Avilés, o los estragos causados por el temporal en la costa del Cantábrico.

Una vez finalizada la lectura del testamento el cortejo fúnebre se puso en marcha por el casco histórico de la ciudad. La fanfarria El Felechu, de Corvera, marcó con su música el ritmo de la marcha, seguida por los enlutados miembros de la Cofradía de la Sardina Arenque. Tras ellos, a bordo de un carromato tirado por una pareja de bueyes de Pillarno, avanzó la Sardina, construida en madera y papel. La carroza de la Cofradía del Santo Entierro de la Sardina le fue a la zaga, escoltada por una nutrida tropa de personas disfrazadas de plañideras, autoridades y, sobre todo, curas. «Antaño, la solemnidad de un entierro se medía por el número de clérigos que participaban en él», aclaró Germán Rubín, uno de los 'curas' participantes. «Por eso tantos de nosotros vamos disfrazados de párrocos».

La comitiva, que atrajo a un buen número de curiosos, concluyó su desfile en la Plaza de España. Allí, ante el Ayuntamiento, los participantes procedieron a la Quema de la Sardina. Un momento sumamente emotivo en el que las oraciones, la música y los chistes se fusionaron en un todo uniforme y festivo.

También algunos bares y restaurantes de la ciudad se sumaron al postrero homenaje al Antroxu avilesino. A lo largo del día de ayer varios de ellos ofrecieron a sus clientes tapas de sardina al precio común de dos euros. Cada local escogió su propia elaboración de las tapas, aunque la carne de sardina fue el denominador común a todas ellas.

Las cenizas de la Sardina aún jalonaban la Plaza de España cuando los participantes en el entierro comenzaron a hacer balance. «A pesar del mal tiempo la gente ha salido en masa a la calle todos los días, disfrazada o no. Ha sido un buen Antroxu», concluyó Rubín. Valoración de un Carnaval, el de 2014, que ya ha quedado oficialmente 'enterrado'. Al menos, hasta el año próximo.


Icon4  Fuente de la noticia: www.elcomercio.es , 8 de marzo de 2014 

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